sábado, 17 de junio de 2017

MI PADRE Y EL FICUS DE SANTO DOMINGO




Era una persona de vida sencilla con un hábito diario que la edad había convertido en obsesión: salir mañana y tarde a lo que llamaba dar una vuelta, incluyendo, en sendos itinerarios, el recorrido completo de Alfonso X hasta desembocar en plaza de Santo Domingo. Sin embargo llegó un momento en el que desgaste de la cadera le dejó recluido en su casa, reduciendo sus desplazamientos al triste y pequeño triángulo que forman: la cama, el váter y un sillón frente a la tele. El médico no quería operar, pensaba que con 90 años se entrañaban demasiados riesgos. Pasado más de un año de negativas me entrevisté con el médico, para informarle de que mi padre, en aquel  recluimiento, sufría y moría, y lo convencí de que todo riesgo era poco si existía la posibilidad de recuperar una parte de su vida pasada. La operación y la rehabilitación fueron un éxito. Y hoy con 94 años es fácil de ver, de nuevo, por Alfonso X. Paso corto pero rápido, combinado con una sorprendente agilidad de brazos en el uso de unas muletas, a las que se siente entrañablemente unido.

El Ficus macrophylla es un gran árbol siempreverde baniano de la familia Moraceae, nativo de la costa este australiana. Su epíteto específico macrophylla se deriva del griego antiguo makro "largo" y phyllon "hoja". Es una planta propia del bosque lluvioso y en la naturaleza crece con frecuencia en la forma de una epifita trepadora estranguladora (para el que no lo sepa cuando sus semillas aterrizan en la rama de un árbol huésped envía raíces aéreas que irán estrangulando el tronco hasta devorarlo por completo quedando en pie él solo). Los individuos pueden alcanzar hasta 60 metros de altura. Como todas las higueras, tiene un mutualismo obligado con las avispas de higo; los frutos solo son polinizados por estas avispas, y éstas solo se pueden reproducir en las flores del higo. Es monoico: cada árbol produce flores funcionales masculinas y femeninas. Tiene hojas largas, elípticas, aterciopeladas y verde oscuras. El tronco es macizo, con gruesos y prominentes contrafuertes en la base. Partiendo del tronco esta higuera dispone de unas espectaculares raíces tabulares, cuya función parece diversa: anclar el árbol en los suelos húmedos y poco profundos de la selva,  dar soporte al árbol, disminuir el vaivén del follaje frente a los vientos huracanados tropicales, o recoger nutrientes de los restos caídos del árbol en los rincones que las mismas raíces crean.

Pero la mayor singularidad de la higuera de Bahía Moreton (este es su nombre común),  esa apariencia de "derretimiento", se debe a la fórmula de dejar caer raíces aéreas desde las ramas que alcanzarán el suelo engrosadas en troncos suplementarios y que ayudarán a soportar el gran peso de su propio porte. Así el árbol, esa imagen tan consolidada que todos tenemos de una copa frondosa, un tronco único y unas raíces enterradas, conforme la vida de esta higuera transcurre, va dejando de ser un árbol para ser un multiarbol, un sistema complejo y extenso de copas, troncos y raíces que van colonizando el lugar donde emergen, mediante numerosas réplicas de la estructura básica inicial.

Para los indios de la India esta exhibición de energía e inteligencia, que admiran y protegen, se llega a convertir en una referencia espiritual. En el Jardín Botánico de Howrah, cerca de Calcuta, hay un baniano de 250 años, conocido como el “Great Banyan”, cuya circunferencia mide medio kilómetro y tiene cerca de 3.000 raíces aéreas.




Sin embargo los occidentales, que por su porte y talla, lo han utilizado con amplitud en parques públicos de climas templados con inviernos suaves, como las zonas costeras de España, Portugal, Sicilia o California, parece que se resisten a los puntales naturales, forzando a que persista en su desarrollo pero sosteniéndose en un único tronco. El árbol, así, permanentemente amputado de los apoyos que necesita, de entrada sufre a diario unas tensiones innecesarias y finalmente colapsa como toda estructura que recibe unas cargas superiores a sus posibilidades mecánicas.





El ficus “monumental “ de Santo Domingo, igual que mi padre, para que siga viviendo feliz solo necesita muletas, que a falta de ser propias bien pudieran ser ortopédicas, son las leyes de la naturaleza misma.




domingo, 11 de junio de 2017

ARQUITECTURA Y PRESTIGIO





Muchas de las noticias que nos van llegando suelen contener tantas calificaciones que asientan una valoración del hecho antes, incluso, de su propio conocimiento. Leemos rápido y terminamos teniendo un mayor número de opiniones que de informaciones. No obstante un elemental pensamiento crítico aconseja despejar los datos e intentar una razón propia. Desarrollaremos esta actitud con un acontecimiento actual y relevante, en nuestra disciplina, como es el proyecto de la Escuela de Arquitectura de Cartagena (y por extensión de la Región de Murcia). El lugar en el que todos los futuros arquitectos de estos territorios recibirán una formación acreditadora. La casa de la arquitectura misma.

Los hechos son que está en marcha un concurso al que se presentaron 60 propuestas y que ya se conocen los seis finalistas, entre los que, a la vuelta del verano, estará el adjudicatario último. La valoración es que ha sido un éxito de participación, que las deliberaciones del jurado han sido impecables y que cualquiera de los resultados posibles será otro gran éxito porque la trayectoria de cualquiera de los seleccionados ha acumulado el éxito que se requiere para consolidar la marca de arquitecto de prestigio. El razonamiento global sería que como las cosas se están haciendo muy bien el resultado será, en consecuencia y pase lo que pase, excelente.

Me gustaría en lo que sigue ser capaz de argumentar un análisis distinto y de explicar la tristeza que sus conclusiones me han generado, y, todo ello, sin que sea manifestación de acritud o de ofensa, tan solo pido la aceptación de una mirada propia y, a ser posible, el reconocimiento de que es fundada. Solo es el compromiso personal con una disciplina herida el que me impulsa a hacerlo.

Para poder avanzar resulta básico profundizar en el análisis de las consolidadas trayectorias de los seis estudios seleccionados. Recomiendo al lector que lo haga si tiene tiempo, solo es cuestión de ir de web en web, y si no que confíe en mis consideraciones. Vayamos uno por uno, pero intentando configurar el espacio propositivo en que cada uno se mueve, de manera que toda expansión que se produzca amplíe esa agregación de posicionamientos. Cuando hayamos terminado tendremos un lugar, una región arquitectónica que dispone de un estatuto capaz de contener todo lo producido por todos los seleccionados. Valorémoslo. Qué vemos? Vemos esa arquitectura tradicional española aun sujeta a los principios del movimiento moderno que intenta contrarrestar la carencia de riesgo y experimentación  con la eficacia constructiva, el amor al detalle minimalista y la confianza plena en la ortogonalidad. Vemos una arquitectura plácida consigo misma que desatiende cualquiera de las inquietantes preguntas que caracterizan el presente. Una arquitectura que prolonga acríticamente un pensamiento internacional fundado en el desarrollismo y la nostalgia hegemonónica.

Sin embargo si atendemos el panorama actual internacional de la arquitectura resultará muy difícil de negar que, al menos, asistimos a un debate profundo que confronta la prolongación de los principios de la modernidad con su resistencia, con pequeñas prácticas antagonistas, con la búsqueda de alternativas, con escarceos guerrilleros de profunda oposición. Tengo el convencimiento de que la arquitectura, a pesar de las enormes resistencias que se encuentra, está a punto de dar un gran salto, a punto de descargarse de la pesada carga que arrastra para inaugurar una nueva época. La arquitectura pronto consolidará una línea de fuga que la libere de sí misma para empezar a concretar prácticas reales que manifiesten un compromiso profundo, ético y cultural, con la ecología y con un nuevo futuro para nuestro planeta. Un futuro necesariamente distinto del que proyecta la prolongación inconsciente de nuestro presente. Reset modernity! que clama Bruno Latour.

Incluso diría que ese cambio irremediablemente ya se ha producido, pero quién puede discutir que al menos el debate está activo y candente. El mapa de la arquitectura hoy, de sus campos, ejes y vectores es gigantesco, está poblado de múltiples intersecciones muy tensionadas. La arquitectura hoy es lo más parecido a una erupción volcánica en plena actividad.

Así las cosas podemos concluir que en el panorama contrastan dos cartografías profundamente diferenciadas: la de un pequeño pueblo en paz que reúne arquitecturas familiares, con la de una metrópoli que contiene el palpitar eruptivo. Desconozco, aun, si entre las sesenta propuestas que se presentaron al concurso habría sido posible seleccionar un eco de la discusión candente que pudiera ofrecer un repertorio más rico y diverso, pero, a tenor de las determinaciones del jurado, creo que ya no cabe duda de que la voluntad universitaria cartagenera ha dejado claramente manifestada su posición ideológica, y que se dirige inexorablemente hacia una configuración espacial en la que muchos arquitectos serán formados de acuerdo a un orden demasiado rígido para unos tiempos tan flexibles.





domingo, 21 de mayo de 2017

CUERPOS DE YESO





Situación 1.

En una noche del lejano año 79 el Vesubio inició una repentina actividad y grandes cantidades de lava y ceniza se deslizaron por sus laderas inundando todo cuanto encontraban en su descenso. Y así será cómo la ciudad de Pompeya se quedaría suspendida en el tiempo para siempre.

En 1858 el arqueólogo Guiseppe Fiorelli, contemplando la lava que aun cubría Pompeya, tiene la feliz idea de introducir yeso líquido a través de las cavidades abiertas en la superficie, intuyendo que en el interior de la lava deben quedar los huecos de los cuerpos, completamente descompuestos por el paso de los siglos, de los habitantes sorprendidos por la erupción del volcán.

En el verano del 2015 el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles organiza una magna exposición que, a través de numerosas piezas, pretende poner de manifiesto la constante y poderosa influencia cultural de la mítica ciudad; complementándose con una instalación, denominada “Raptados en la muerte” y diseñada por el arquitecto Francesco Venezia, en la que se exponen hasta 30 relieves de las primitivas victimas sobre un fondo negro. Unos falsos cuerpos que sin embargo expresan, en su inalcanzable plasticidad, un icónico sentido de la tragedia.




Situación 2.

Todo el año  1911, cuando Le Corbusier contaba con 24, lo dedica por completo a viajar. Recorre Viena, Rumanía, Turquía y Grecia, para terminar en Italia. Un grand tour, fiel al estilo instituido por Richard Lassels en 1670 en su obra “El viaje a Italia”, y cuyo recorrido por Italia, siguiendo las recomendaciones de Goethe, que también publicó su propio Viaje a Italia, concluyó en Pompeya. Y allí que llegó el joven LeCorbu, con su cuaderno de viaje y con su afán de arquitectura, para hacer un dibujo esquemático del foro al que incorpora el siguiente texto: (las columnas a contra luz son “añadidas” / para explicar el espacio.

Ahí tenemos al arquitecto que gobernará la arquitectura del siglo XX manifestando su inquetud por el espacio, por su configuración, por su apropiación, por su conceptualización. Podríamos estar en un momento instituyente de una  nueva era espacial, ajena al genius loci, la del espacio moderno.  

Pero lo que quizá no sepa Le Corbusier es que las montañas del fondo de su dibujo, esas de las que parece desentenderse, son las de la Costa Amalfitana, que por su interés natural y cultural serán declaradas por la Unesco, en 1997, Patrimonio de la Humanidad.






Situación 3.

En una luminosa mañana de mayo de 2017 Juan Antonio Sánchez  Morales (es decir yo), con 57 años y aún de Erasmus, visita Pompeya. Como no pudiera ser de otra manera, también queda perturbado por la intensidad de la experiencia y sorprendido con agrado de que una gran parte de la ciudad se hay dejado sine excavar, ofreciendo una clara imagen de la capacidad reconstructora de la propia naturaleza que contrasta con el grosero hormiguero humano que escudriña lo revelado.

Ese mismo día, pero por la tarde, se dirige a Cetara, una de las localidades con más encanto de la Costa Amalfitana, se recosta en la playa y empieza sentir un elevado ritmo cardiaco, vértigo, confusión, palpitaciones, … Busca explicaciones y duda. Bien pudiera ser los efectos propios del sindrome de Stendhal. Pero también pudiera ser efecto de una súbita violencia antropocena acelerada con softwares de edición digital.



Fuese lo que fuese el caso es que allí quedó también inmovilizado para siempre.

domingo, 18 de diciembre de 2016

TIROTEO EN EL O.K. COLECTIVO

El sábado 25 de abril de 2009 la edición impresa de El País publicaba un artículo, a doble página y firmado por Andrés Jaque, con un titular provocador: El arquitecto no es un creador solitario[1]. Por el relato de Andrés, que exponía un nuevo contexto productivo emergente en el que la figura del arquitecto tradicional se empezaba a tambalear, aparecían, por orden de intervención:  Zuloark (abierto a todo el que se siente zuloark), PKMN (ciudad crea ciudad), Zira 02, y Leon 11, estos formando parte de la plataforma Zoohaus, más Motocross, el grupo MMMM, Basurama y Ludotek.







El artículo de Andrés tuvo una notable repercusión pública, pudiéndose constituir en el acelerador generalizado de apertura de una línea de fuga de aquel presente, marcado por los momentos profundos de la crisis, que contaminara extensivamente el mundo profesional y muy intensamente el académico, aunque el propio Andrés no las tuviera todas consigo, como deja bien claro en la conclusión de su artículo: No está claro que todos ellos vayan a encontrar nichos de oportunidad en un mercado que pide a los proyectos lo mismo que a un galán de telenovela: una encarnación unipersonal, heroica y sin rastro de duda o contradicción.

Tres años después, 2012, en el número 145 de la revista Arquitectura Viva, el asunto  alcanza la portada y copa los contenidos, los colectivos ya han adquirido, al menos para el director de la revista, la condición de necesarios, en un sorprendente giro de su tradicional línea editorial. En ese tiempo parece que el virus se ha extendido por toda la geografía estatal y los colectivos se ofrecen o postulan como la única alternativa al derrumbamiento del ejercicio profesional tradicional que conlleva la pertinaz crisis. Lo colectivo deja de ser una posible referencia porque alcanza la categoría de modelo.  El encargado ahora de su presentación será Iván López Munuera, para quien los colectivos se han desarrollado tanto que han adquirido la condición de todo un plural ecosistema español, y en consecuencia el número de los seleccionados aumenta significativamente, pasando de los 8 de Andres a 48 con Ivan. Los colectivos parece que, además de ofrecer un sistema de trabajo distinto, ofrecen una nueva arquitectura, la brecha generacional, en palabras de Ivan, también adquiere la condición de cognitiva.

Transversalmente, a partir del año 2010 y con un final pronosticado para el año 2019, transcurre otra historia: la Ciudad del Pop de Kaohsiung, protagonizada en este caso por Manuel Alvarez-Monteserín y que acaba de describirse con todo detalle en un post del blog yorokobu[2], un espacio que propone slow reading de asuntos relacionados con la creatividad y principalmente dirigido al emprendimiento.  En lo sustancial se trata de que, para sorpresa de todos, un posible colectivo gana un concurso oriental de gran presupuesto, pero no solo eso, porque después de numerosos avatares consiguen mantener el control sobre el desarrollo ejecutivo y la propia dirección de obra.

La historia de Manuel quiebra así con los presagios de Andres, al romper con ese techo entre romántico y “perroflautico” en el que parecían encasillados los colectivos. Manuel había desarrollado, entre otras cualidades, una excepcional habilidad para la infografía y sospecho que cuando Andrés escribe que a base de echar horas sin echar cuentas y explotar su posición privilegiada ante la brecha digital, pueden producir para un concurso de propuestas arquitectónicas una densidad de píxeles por centímetro cuadrado de panel, que la oficina asentada jamás podría encajar en una contabilidad normalizada pudiera estar pensando particularmente en él, pero además adquiere y demuestra las capacidades diplomáticas necesarias para la negociación con los promotores y para la gestión de los equipos de producción.

            



Pero la historia de la Ciudad del Pop también conlleva significativas pérdidas: pelo, pareja y amigos, en palabras del protagonista, y un inquietante fracaso del colectivo, en opinión de quien esto escribe. Manuel era miembro del originario León 11 que, aunque digitalmente aun hoy pareciera estar vivo, poca duda persiste de que casi todos ellos deambulan por separado. En el caso particular de Manuel poniendo en marcha OMNI[3], un coworking periférico de creatividad y producción.

Pudiéramos  pensar que este es un caso aislado y que el sistema colectivo se conserva vigoroso y expansivo pero, sin que la historia se haya hecho pública, lo cierto es PKMN al menos se ha fragmentado en unas partes que creo que ya no reúnen las condiciones necesarias para lo colectivo. Y en el Campo de Cebada, ese gran hallazgo público y tangible de empoderamiento vecinal que se abrió en septiembre de 2010, ya se ha puesto fecha para el final de la temporalidad[4]. Podríamos seguir, pero nos atrevemos a concluir que lo colectivo parece incapaz de superar ese momento crítico del enfrentamiento en duelo con las fuerzas todopoderosas del capital, en cualquiera de sus versiones últimas. Cuando quienes escriben la historia de Manuel empiezan a relatar los problemas se ven necesitados de ofrecer una explicación que encuentran en: la falta de jerarquía. Y, ciertamente ese es el sentido del duelo, un duelo de jerarquías, o más bien un duelo entre su ausencia y su permanente relevancia.

Pero ni mucho menos este pretende ser un texto que de noticia del abatimiento de lo colectivo. Lo ocurrido, en el caso de que efectivamente hubiera ocurrido como se relata y si no fuera así tampoco es relevante, informa de la dificultad que ofrece cambiar los sistemas, de lo delicado que resulta enfrentarse a determinadas fuerzas cuando estas empiezan a reconocerte como una posible amenaza, lo que en nada reduce la necesidad o la conveniencia de hacerlo y mantenerlo. Christian Laval y Pierre Dardot acaban de publicar un extenso ensayo con el que se muestran confiados en la capacidad de lo común para instituirse, con un desarrollo profundo, en la base de una revolución imprescindible[5]. En su texto, después de profundizar en las múltiples formas de institución de lo común, ofrecen una serie de proposiciones  políticas, tanto teóricas como prácticas, que fundamentalmente valoran como premisas de un razonamiento que solo las luchas prácticas podrán construir y desarrollar. La empresa común (propuesta 4) es el claro marco teórico del colectivo, cuya presencia debemos conseguir, entre todos, que prevalezca en la esfera productiva de la economía arquitectónica, y de lo que empezamos a tener noticias es de las enormes dificultades que como empresa ofrece.





[1] No dispongo de la edición en papel, pero el contenido del artículo se puede ver en: http://elpais.com/diario/2009/04/25/babelia/1240614367_850215.html

[2] http://www.yorokobu.es/ciudad-del-pop-taiwan/

[5] Laval, Christian, Dardot, Pierre. Común. Gedisa editorial. Barcelona. 2015

domingo, 15 de noviembre de 2015

UN TERRITORIO DETERMINADO

En la escalada de declaraciones propia del momento me ha sorprendido el aparente reconocimiento del Estado Islámico como tal, como un Estado nuevo al que parece que estamos cerca de formalizar una declaración de guerra. En palabras exactas de Hollande: "Los atentados de Paris son un acto de guerra del Estado Islámico". Sin embargo que el Estado Islámico efectivamente lo sea abre un debate jurídico de enorme complejidad. Debiéramos empezar recurriendo a la Convención de Montevideo, de 1933, sobre Derechos y Deberes de los Estados, en la que se establecieron cuatro requisitos para el reconocimiento: una población permanente (i), que habita un territorio determinado (ii) y administrado por un gobierno (iii) capaz de mantener relaciones con otros Estados (iv); a los que con posterioridad se han impuesto, de facto, otros dos criterios complementarios: la independencia y la legitimitidad.

Pero lo que aquí nos proponemos abordar es solo un pequeño análisis de ese segundo requisito el de: un territorio determinado. Si buscamos por la web el territorio del Estado Islámico nos encontramos con un espacio expansivo que a día de hoy se suele cartografiar del modo siguiente:


El EI es algo novedoso, tiene una forma de crecimiento que no se corresponde con la que imagino típica de mancha de aceite en los habituales movimientos de expansión territorial. El EI no es una superficie de perfil más o menos complejo. El EI es un sistema nervioso que se expande a través de corredores, de arterias pertenecientes a otros Estados. El EI, pues, se infiltra sobre lo existente y se desarrolla a lo largo de canales que revelan una inteligencia, una estrategia, un conocimiento profundo del territorio. El EI es un virus que no está interesado por cualquier suelo, por la extensión sin más, tan solo por una parte relevante de él. ¿Pero cuál? Pues ni más ni menos que los cauces de los ríos Tigris y Eufrates. El EI está empezando a gobernar en los dos ríos más antiguos de la humanidad, en los dos grandes ríos mesopotámicos que configuraron eso que gustan llamar "cuna de la civilización". Así que al margen de esa pregunta que muchos se están haciendo sobre el origen de las armas del EI, lo que la ocupación territorial permite asegurar es que agua no les va a faltar.

Pero este territorio en apariencia desértico y hostil también disfruta de otro bien no menos preciado, el petroleo, cuya caprichosa presencia subterránea permite construir otra cartografía que completa la explicación sobre el territorio determinado:


Entonces el territorio determinado del EI es el territorio estricto de los dos bienes de mayor valor del planeta: el agua y el petroleo, lo que sin duda permite imaginar que con una gestión administrativa mínima puede generar una situación económica más que saneada.

No creo que el EI pretenda reconquistar Al Andalus, pero sí creo que el EI emerge como un nuevo actor en la Región que incluso antes de ser extirpado termine siendo reconocido. Desde luego su política territorial no puede ser más estratégica en cuanto a obtención de recursos y sistema de infiltración.



sábado, 13 de diciembre de 2014

Carta abierta a Freddy Massad




Se define usted en la biografía de su blog como crítico por instinto de disconformidad, por la negativa a aceptar nada pasivamente. Comparto plenamente este espíritu, efectivamente creo que una de las condiciones necesarias para la práctica de la arquitectura y, desde luego, para su análisis, es la presencia de un pensamiento crítico. Sin embargo ha llegado un momento en el que sus críticas constantes hacia un determinado posicionamiento arquitectónico me han exasperado. Otra forma de decir que con este último ataque a “mis” arquitectas disfrutistas ha conseguido sacarme de quicio.

Aprovecho para meter cuña filosófica: como sabrá la expresión “El tiempo está fuera de quicio” que soltara Hamlet ante la presencia del fantasma de su padre, tuvo mucha repercusión en el mundo del pensamiento vinculado al paradigma trágico –heroico. S. Freud, J. Lacan, J. Derrida, o Deleuze, entre otros muchos, arrancan parte de sus contribuciones desde esta reflexión de sorpresa ante el comportamiento del tiempo como forma de expresar las dificultades de entender el propio presente. Jose Luis Pardo, por ejemplo, en su libro “El cuerpo sin órganos” dedicado al análisis de la obra de Deleuze escribe:

El tiempo está fuera de quicio, decía Hamlet, y Deleuze define así lo que ocurre con la modernidad. Delueze, por tanto, entiende que no hay manera de acercarse a ese tiempo nuevo si no se elabora un nuevo concepto del tiempo. El tiempo antiguo es cualitativo, sucesivo, estacional, inseparable de los sucesos que lo llenan. Pero el tiempo fuera de quicio es el que ha roto con ese orden, no solamente en lo cosmológico sino también en lo político. Hoy puedes comer kiwis todo el año, ya no hace falta esperar al momento de la recolección: el tiempo moderno se despliega al margen de las cosas que pasan en él, al margen de los sucesos, puede llenarse de cualquier manera y la única forma de pensarlo radicalmente es, según Deleuze, la apuesta nietzscheana del eterno retorno.

Pues bien, como le decía, yo estoy temporalmente fuera de quicio, la arquitectura es probable que atraviese una etapa desquiciada, pero de lo que no tengo la menor duda es de que sus juicios maniaco-persecutorios están completamente fuera de quicio.

No aludiré a mi querido Andrés Jaque, es suficientemente mayor e inteligente como para defenderse solo o desentenderse de estas cuitas. Pero insistiré en defender a Paula y Rosana, las quiero demasiado, o son aún demasiado frágiles, como para no saltar ante esta ofensiva.

Podría hablar mucho de ellas pero solo me referiré a mi experiencia del año pasado como coordinador suyo de lo que en Alicante llamamos proyectos0. Durante horas he sido testigo de su docencia y puedo asegurar que la ejercieron con dos cualidades que desde luego yo envidio, y creo que usted también lo haría si no fuera tan prejuicioso. Son extremadamente competentes, tanto por sus conocimientos y recursos como por su dedicación y entrega, y son increíblemente afectivas, lo que se traduce en la creación de un espacio creativo y formativo inigualable. Habría sido estupendo que lo conociera.

Pero el tiempo, volvamos al tiempo, qué tiempo este, ¿no? Qué tiempo extraño, en el que se simultanean los amantes del tiempo antiguo con los que experimentan con el tiempo nuevo. Que el tiempo pasa, nos vamos haciendo viejos, el amor no lo reflejo, como ayer, en cada conversación, cada beso, cada abrazo, se impone siempre un pedazo de razón, para Pablo Milanés no es un buen síntoma y usted debiera ir mirándoselo.


Está cambiando el tiempo, incluso hace tiempo que debiera haber cambiado y radicalmente. Puede seguir resistiéndose cuanto quiera pero solo va coger un disgusto detrás de otro al tiempo que no va a parar de darlos. La crítica es la crítica del tiempo de la resistencia a él y el humor necesario es la mirada serena a los nostálgicos.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Gestos digitales




Me pegunto qué tipo de espacio, o qué tipo de local, es este de fb cuando asisto atónito a la que se ha liado con la destitución de Javier (no añadiré apellido) en la dirección del CENDEAC. Y me lo pregunto porque hace ya tiempo que pienso que el espacio digital ha sustituido en relevancia al analógico en lo que antes fuera cualquier lugar relacionado con lo público. Una transición que sin duda tiene efectos disciplinares quizá aun poco evaluados.

Que la plaza o la esquina de una calle de esa ciudad de Jane Jacobs ya no constituyen el lugar de encuentro social que fueron es un hecho. Que el auditorio, el aula, cualquier foro, hasta un círculo de Podemos si se quiere, ya no son lugares de discusión verdadera, de formación o de confrontación de ideas, ni de construcción del colectivo, es también otro hecho evidente. Que en las peluquerías, en las cafeterías, en los autobuses, en los mercadonas o en los supercores, es el smartphone quien ejerce su hegemonía tampoco parece discutible.

Todo ha sido redirigido hacia el interespacio digital. Y allí, o aquí, todo se vierte, de momento, de forma indistinta, es un espacio completamente abierto en el que se agolpa lo lejano con lo próximo, lo emocional con lo intelectual, lo íntimo con lo genérico.

El fbespacio además se expande constantemente, multiplicándose conversaciones cuyo hilo resulta ya imposible de seguir, agregándose incansablemente nuevos contenidos y nuevos formatos. Es pues un espacio galáctico y expansivo que creo que se densifica a una velocidad mayor de la que crece.

Es también un espacio por supuesto completamente informe en el que lo único medible es la pura actividad, una actividad incesante que solo tiene alguna decaida en las horas profundas de la noche. Es un espacio lleno de lenguaje y de afán de comunicación. Unas comunicaciones que sí podrían medirse en alguna forma topológica que resulta más o menos imaginable. Pero en esta búsqueda de cierto conocimiento al respecto hay otra cuestión que empieza a llamarme poderosamente la atención.

Es sabido que en comunicación el lenguaje no verbal resulta tan relevante como el verbal. Desde que en 1952 apareciera Introduction to Kinesics del antropologo Ray Birdwhistell hasta la fecha, el número de investigaciones realizadas sobre el gesto, las posturas y el lenguaje corporal, cualquiera puede comprobar que resulta apabullante. Pero todos estos trabajos requieren la presencia física de la persona, requieren que el otro esté ahí, delante de ti, aunque sea con una pantalla de plasma de por medio.

Sin embargo, aunque en el fbespacio el otro no está delante, yo al menos, empiezo también a desarrollar, ante las comunicaciones de otros muchos, ciertos análisis no verbales. Y si esto fuera real o verdadero creo que significaría que yo, o tú, soy más yo mismo al otro lado de la pantalla que ahora miro y para la que trabajo; que yo, ya no soy un cuerpo tecleando a este lado, ni tu otro cuerpo leyendo la pantalla por el otro extremo, sino que ambos somos figuras desfiguradas y en construcción en un nuevo espacio público germinal.

¿Y qué tiene que ver esto con el revuelo con Javier?
- Pues que por su extensión quiero ver en él la posibilidad de reconocer afanes más allá de los propios discursos, creo ya reconocer incluso actitudes en imprevistas interpretaciones de gestualidad. Es decir no solo leo, es que cuando leo veo unos cuerpos que mis ojos no ven.

¿Y la arquitectura?
- Pues me da que urge establecer un nuevo campo de interés